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manuelgolena

El realismo socialista

El realismo socialista en el siglo XXI

EL REALISMO SOCIALISTA EN EL SIGLO XXI

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(EXTRACTO DE UNA MESA REDONDA CELEBRADA EN LA FAC. DE FILOLOGÍA DE LA U.C.M)

EL REALISMO SOCIALISTA EN EL SIGLO XXI INTRODUCCIÓN “El socialismo, el comunismo, o como quieran llamarlo, al convertir la propiedad privada en riqueza pública, y al reemplazar la competencia por cooperación, restituirá a la sociedad su condición de organismo sano, y asegurará el bienestar material de cada miembro de la comunidad. Dará a la Vida una base y un medio adecuados”                                                El alma bajo el socialismo, Oscar Wilde. Estas palabras escritas hace más de un siglo por Oscar Wilde, (ni más ni menos que Oscar Wilde paradigma del modernismo, y bandera del arte por el arte), toman vigencia hoy en día entre otras cosas porque estamos en el sexto año de la alternativa bolivariana para las Américas. Me gustaría exponer, ahora, un acto celebrado el pasado mes de noviembre en la universidad complutense de Madrid. Con motivo del treinta aniversario de la muerte del general Franco un grupo de estudiantes organizamos unas jornadas sobre cómo fue aquella época y sobre todo cómo fue para quienes lucharon contra la terrible realidad que entonces vivían. El resultado, pienso, fue un poco escalofriante dado que expuestos los diferentes puntos de vista, el retrato de del militante antifranquista le ha podido pasar un poco como aquel personaje de Wilde, Dorian, quien guardaba en una pintura su años, dado que es posible, al menos los que andamos por estos páramos de lo que hoy se llama antiglobalización, encontrarse con las mismas afrentas que podían resumirse todas ellas en un ejercicio de irrealidad. El acto celebrado en la facultad de Filología fue una mesa redonda titulada: “El realismo socialista en el siglo XXI. Visiones del Franquismo, en torno a la novela El vano ayer.” Queríamos con este acto cruzar dos edades usando como centro de análisis lo que tradicionalmente se entiende como literatura “comprometida”. Así transcribiré en las en adelante lo expuesto y debatido por Carlos Berzosa, rector de la UCM, Armando López Salinas, Eva Fernández Martínez, y diferentes personas del público que dieron pie a una idea, necesaria a mi entender, sobre el uso público de la palabra en la sociedad moderna. En el prólogo de una novela del año 1998 de la escritora Belén Gopegui, La conquista del aire, podíamos leer “cayó la modernidad, cayó nuestro pequeño imperio austro húngaro, y nos encontramos como algunos personajes de Philip Roth moviéndonos en coordenadas que desaparecen.” Aquella novela de Belén hablaba de un mundo desbaratado donde el dinero había tomado todos los campos de socialización, y por tanto, de conciencia. Esa era la posmedernidad, ese era el fin de la historia. La hipótesis cruel con la que nos venimos enfrentando día tras día, viene no obstante contra restada por algunos campos de resistencia. Lugares donde se puede usufructar y no comprar. Acaso por ello la literatura sea el recinto libre desde donde empezar a tomar el palacio de invierno de la conciencia. Es bueno en este punto develar que en la mayoría de las tribus que hoy perviven desde los tiempos antes de que esa historia, que nos dicen que termina empezara, la codicia estaba sancionada con algo más terrible que la muerte, el destierro. Esas tribus han sabido de superviviencia más que todos los imperios o naciones del mundo. En este siglo que empieza Occidente será devorado literalmente por el mercado chino y los guayaquíes seguirán cantando y bailando al pie de las hogueras criminalizando la codicia. Es curioso, pero los juguetes acaban con el juego. Como un niño que dice que la pelota es mía y solo mía y se la lleva a su casa enfurruñado, así pasa un poco con cualquier tipo de comunidad humana, así seguramente está pasando con el mundo y con lo que nos rodea. Conocemos que existieron juegos en la meso América de los Incas, en la centro américa de los Mayas pero no encontramos lo que nosotros entendemos como juguete dado que tal instrumento solo aparece como consecuencia del mercado.  La literatura también es un juego de representaciones donde no vale el todo vale. Donde no cabe decir que el canon lo supera todo, existen frentes, como existen visiones del ver el mundo, un juego con unas reglas establecidas. Es curioso, pero podríamos llegar a decir que también las novelas de juguete están acabando las novelas. o que el franquismo de juguete está acabando con el franquismo. Esa era la tesis por la que empieza una de las mejores novelas que se han escrito en muchos años en este Madrid cautivo y cada vez más desarmado, el Vano ayer de Isaac Rosa. La magia de la novela, a mi juicio, no es otra que pertenecer al realismo socialista; es decir, respondiendo a todos y cada uno de los puntos expuestos por Bertold Brecht en el siguiente tratado:   Sobre el realismo socialista.

1.El arte realista es arte combativo. Lucha contra visiones erróneas de la realidad e impulsos que se oponen a los intereses reales de la humanidad. Hace posibles formas correctas de pensar y potencia los impulsos productivos.

2.Los artistas realistas enfatizan lo sensitivo, lo “terrenal”, lo típico, entendido en sentido amplio (lo importan en términos históricos).

3.Los artistas realistas hacen hincapié en el momento de formación y extinción. En todas sus obras piensan históricamente.

4. Los artistas realistas muestran las contradicciones entre el ser humano y sus relaciones, y muestran las condiciones bajo las cuales aquellas se desarrollan.

5.Los artistas realistas están interesados en las transformaciones que se dan en las personas y en las circunstancias, tanto en los cambios constantes como en los repentinos, en que se convierten los constantes.

6.Los artistas realistas reflejan el poder de las  ideas y el fundamento material de las ideas.

7.Los artistas del realismo socialista son humanos, es decir, filantrópicos, y muestran las relaciones entre las personas de tal manera que se fortalecen los impulsos socialistas. Se fortalecen mediante análisis útiles de la maquinaria social y por el hecho de que los impulsos se conviertan en disfrute.

8. Los artistas del realismo socialista no sólo tienen una visión realista de sus temas, sino y también de su público.9. Los artistas del realismo socialista tienen en cuenta el grado de formación y la pertenencia social de su público, así como el estado de la lucha de clases.10. Los artistas del realismo socialista tratan la realidad desde un punto de vista de la población trabajadora y de los intelectuales aliados a con ella y que están a favor del socialismo. 

No es cuestión hacer una comparativa que justifique la inducción de la novela sobre esto punto por punto. Prefiero invitar a los lectores y lectoras a que lean la novela, u otras novelas que tengan en su haber y le pongan en cuestión las palabras de Brecht. De no aceptarlas desconfíen ustedes de tal novela, o señálenla como lo que es: Fantasía fascista.